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CAPÍTULO 2

Todo el mundo en la iglesia parece haberse dado cuenta de ese momento que Verónica y Joey acaban de protagonizar. Helga sonríe al observar a su hermana.  Verónica es, siempre ha sido una mujer muy bonita que gusta mucho a los hombres, pudo percatarse de ello cuando llegó a Suecia y fue a recogerla al aeropuerto. Los hombres suecos las seguían a ambas con la mirada aunque era la mexicana quien atraía la mayoría de las miradas. Aunque su cabello en la actualidad es rubio como el de muchas mujeres nacidas en Suecia, sus rasgos la delatan. Tal vez por eso llama la atención de los suecos al igual que a ella le ha sucedido las veces que ha viajado a México. 
En la actualidad la mexicana no mantiene una relación romántica con nadie y y tampoco parece tener prisa por ello. 
Joey Tempest, el ídolo de Helga, se quedó tan impresionado con Verónica que durante unos segundos cesó de cantar como si se le hubiera olvidado la letra por unos instantes. 
La mexicana ha roto algunos corazones pero no mantiene una relación con nadie. La sueca le guiña un ojo a su hermana y luego besa a su marido. Los  novios avanzan por el pasillo de la iglesia hacia la puerta. 
—Cariño, ¿Cómo lograste que Joey Tempest viniera a nuestra boda? Sabes que te adoro por lo que has hecho. Me has hecho muy feliz con esta sorpresa. —le comenta Helga a su marido.
—Es amigo de un amigo que vino a la boda. Me enteré hace unos días y decidí hablar con él para ver si podría sorprenderte. Quedamos con él y me sorprendió lo normal que Joey resultó ser. Yo pensaba que era como otros artistas con éxito y talento, ;engreído y elitista, pero no. Es un tipo de lo más normal.
—¡Qué bueno! —contesta la mujer que acaba de contraer matrimonio.
Cuando salen al exterior de la puerta los contrayentes son recibidos con arroz mientras saludan a sus familiares ya como marido y mujer. 
A unos metros de los recién casados, el cantante que los observa desde un discreto segundo plano, se acerca a los novios a los que saluda y felicita.
—Espero que seáis muy felices. —le abraza el sueco. 
—Gracias por colaborar para hacer del este día algo especial para Helga. Ella siempre os ha admirado tanto... 
—Me encantó participar en esta sorpresa. —le sonríe el cantante. 
Klaus le sonríe. 
—¿Ya te pensaste mi propuesta? Ya imagino que un artista tan bueno y famoso como tú tiene mejores cosas que hacer que asistir a una boda de alguien que, digamos, no es de su círculo social.
—Eso puede que sea para otros artistas que se creen superiores o el ombligo del mundo. Mis compañeros de la banda y yo no somos de esa panda. Somos gente como el resto y así queremos que nos traten. Además cuando estuvimos sin cantar durante algunos años  tuvimos que trabajar como cualquier otra persona para poder llevar dinero a casa. No es bueno creerse el cuento de la fama. —asevera el cantante sonriendo. —Y acepto feliz tu invitación, gracias. Eres muy amable al invitar a tu boda a alguien que conoces hace pocos días. Siento no haberos podido comprar un regalo, pero la grabación de un disco y planear una gira siempre es una locura. 
—Ya nos hiciste el mejor regalo cantando en la iglesia para mi esposa y todos los invitados. —le asegura el esposo de Helga. 
Joey saluda y felicita a la novia y en ese momento Verónica se cruza con él cuando la mexicana se acerca a saludar y felicitar a su hermana. Sus miradas vuelven a cruzarse mientras los novios los miran sonriendo. 
El cantante sonríe a Verónica y ella le devuelve otra sonrisa para luego apartar la mirada de ese hombre que tanto le ha impactado y cuyo rostro le resulta bastante familiar aunque no sabe porque. 
Después de las felicitaciones a los novios todos se dirigen hacia el lugar donde se va a celebrar el convite, un hotel de la ciudad, concretamente su azotea, que suele usarse con asiduidad para celebrar diversos eventos y recepciones. 
Al llegar al lugar los invitados se colocan en orden aleatorio en las mesas dispuestas en forma de herradura. El objetivo es que la gente que no se conoce converse. 
Los invitados al festejo se sientan en sus respectivos asientos y Joey lo hace en uno de los asientos libres que quedan, en la misma mesa en la que Verónica se encuentra y justo enfrente de ella. 
Cuando los recién casados llegan al lugar de la celebración, los invitados los reciben poniéndose en pie y dándoles un sonoro aplauso. Joey guiña el ojo a Verónica que le sonríe con cierta timidez. La mexicana no se caracteriza por ser una persona tímida pero ese hombre, sus ojos increíbles y su mirada la impresionan demasiado. Además, ¿para qué decir lo contrario? es un hombre muy atractivo que debe tener su misma edad más o menos. 
Todos se sientan a comer y una orquesta contratada por Klaus amenizará el día tocando canciones conocidas de todas partes del mundo aunque se centrarán en música europea. 
Los camareros y camareras, vestidos de manera impecables y con el cabello recogido, en el caso de ellas, sirven poco a poco la comida a los invitados a la recepción.
Los invitados degustan la comida de sus platos, en especial la Blåbärssoppa, una sopa típica de Suecia adorada en toda escandinavia y llamada así porque su componente principal es el arándano, mientras sostienen una animada charla.

En ese momento Klaus abandona un momento el lugar de la celebración para ir al aseo y los invitados masculinos a la boda incluido Joey corren a besar la mejilla de la novia. 
Verónica no entiende lo que sucede y una de las invitadas, que está en su misma mesa se lo explica. 
—Es la fiesta de los besos. Si el novio sale del lugar de celebración, los hombres de la boda van todos a besar a la novia. Y si es la novia la que se ausenta, las mujeres hacen lo mismo con el novio. 
—Es curioso y divertido. —responde Verónica. 
Joey  vuelve a su asiento. Se siente muy a gusto con esa gente tan cálida y agradable. No son para nada como la gente cree que son los escandinavos, su supuesto carácter frío y reservado. Bueno, él sí es reservado, siempre lo ha sido, ¿pero frío? Eso no.
Es una persona cariñosa aunque guarda las debidas distancias por respeto a la otra persona. 
A lo largo de la celebración de la boda se realizan más juegos típicos de la bodas suecas. 
Horas después, finalizada la comida, los recién casados parten el dulce y el personal de catering, una vez, reparten ese dulce a los invitados de la boda. Los novios abren el baile siendo ellos los que realizan una danza típica del país y el resto de los asistentes los imitan. Luego la orquesta toca una canción lenta y Klaus toma de la mano a su cuñada Verónica a bailar, Helga saca a Joey al que agradece se presencia allí al artista. 
—Muchas gracias Joey. Me encantó verte cantar en uno de los días más felices de mi vida. Siempre fuisteis mi grupo favorito y tu seguiste siendo mi cantante favorito. —se sincera la novia con el artista.
—No hay nada que agradecer. —la sonríe el sueco. —Mejor dime Rolf. Ese es mi nombre cuando no trabajo. —le recuerda el artista. —En estos momentos estás con la persona, no con el artista. 
Mientras las dos parejas bailan, el nuevo matrimonio se mira de manera cómplice y sonríen. Klaus se separa de Verónica y Helga de Joey. 
—Tenemos que ir a saludar al resto de los invitados, mientras tanto... ¿Por qué no bailais? —comenta la hermana de Verónica guiñando un ojo a su marido. 
Joey, los mira sin comprender que ocurre y luego mira a Verónica que tiene la misma reacción que él. 
—¡Solo es un baile, por el amor de Dios! —exclama Klaus marchándose con su esposa mientras Verónica y Joey los ven alejarse. 
Joey mira a Verónica y le dice. 
—No tenemos porque hacerlo si no quieres o te sientes incómoda. Después de todo no se van a enterar. —le explica el vocalista mirándola a los ojos. 
Ella le mira en silencio unos instantes. 
—No importa. Después de todo solo es un baile y ya somos dos adultos. Bailemos entonces. —responde ella con un leve sonrisa 
Él le devuelve la sonrisa y la toma con delicadeza de la cintura y de una mano. Apenas la roza, además acaba de conocerla, quiere guardar las debidas distancias con esa mujer a la que, por otra parte, le encantaría conocer más, tener una conversación agradable con ella. Es una mujer preciosa. 
Antaño, cuando triunfaba con su grupo Europe, y las mujeres se arrojaban en sus brazos y los de sus compañeros del grupo tal vez la hubiera tratado de seducir con una de sus famosas e intensas miradas. Miradas que aún conserva. 
Pero desde entonces ha pasado mucho tiempo y llegados los cincuenta años e incluso superándolos aquello forma parte del pasado. Los años le han dado experiencia, no le han restado pasión, aunque sí le han proporcionado más calma. 
—Por cierto, me llamo Verónica. —sonríe ella. 
—Yo soy Jo...Rolf. —la imita él. 
—Bien Rolf. Puedes acercarte un poco más y sujetarme con más confianza mientras bailemos. En mi país somos muy de tocar a las personas. Pero sé que aquí es diferente.
—Gracias. De momento está bien así. Prefiero ir poco a poco. —responde él. —¿De qué país eres? 
—Del hermoso México. —asegura ella orgullosa. 
Él la sonríe. 
—Buena gente, grandes fans. Sé que las mexicanas son hermosas. —le dice mirándola a los ojos. —Me gustaría saber si todas son tan bonitas como tú. 
Ella le sonríe con timidez.
—Y más bonitas. Yo solo soy una mujer normal. —asegura ella. 
—Yo creo no. —la sonríe con picardía.
Joey Tempest no puede dejar de mirar a esa mujer con la que baila, le pone nervioso tener entre sus brazos a una mujer tan hermosa. A pesar de la edad que el cantante tiene esa mujer consigue no solo ponerle nervioso, sino desconcentrarle. 
Cuando la canción acaba ambos permanecen abrazados como cuando bailaban y mirándose sin pronunciar palabra. Una conocida melodía para Verónica comienza a sonar en la orquesta. 
—Hermana, ¿por qué no subes al escenario y cantas tu canción? Esa canción del disco que publicaste años atrás y que tanto éxito tuvo en México. 
El sueco sonríe. 
—¿Tú también eres cantante? 
—¡No! Solo publiqué un disco. Eso no me convierte en cantante. —se sincera Verónica. 
—Yo diría que sí. ¿Por qué no seguiste si tuvo tanto éxito? —desea saber el músico de rock. 
—Eso no importa ahora, —responde la mexicana tratando de evitar responder.
—Me gustaría escucharte cantar. —la vuelve a sonreír él. 
—Pero... —comienza a decir ella. 
—Pero nada. —dice el tomándola de la mano en ese momento y caminando con ella al escenario. 
El contacto de sus manos estremece, las miradas hablan, las bocas permanecen en silencio 

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CAPÍTULO 3

Verónica se acerca al escenario seguida por la mirada de Joey Tempest que está deseando escuchar cantar a esa hermosa mujer que tanto le impactó desde el primer instante en que la vió. La hermana de Helga decide cantar una de las canciones que formaron parte del único disco que sacó a la venta y que tuvo éxito en México. Su hermana la mira con una sonrisa dulce en los labios.  Ella sí que sabe como canta la mexicana. De hecho la acompañó a grabar el vídeo de una de las composiciones del trabajo discográfico de Verónica. Siempre la animó a publicar otro disco pero la otra hija de su padre había quedado muy escarmentada del mundo de la música. Le robaron mucho dinero y su disco podría haber tenido más publicidad.  El dueño de la casa de discos, que se sentía atraído por ella y quería seducirla, se vengó del rechazo de la mujer. No promocionó sus canciones como estas merecían. Además la incipiente artista vio cosas en el mundo de la música y del espectáculo que no estaba dispuest...